12 junio 2009

Tregua navidad de 1914



La noche del 24 de Diciembre de 1914, los soldados ingleses atrincherados en la provincia francesa de Flandes, comenzaron a oír ruidos y agitación desde las trincheras alemanas. Temiendo un inminente ataque enemigo, las tropas inglesas se mantuvieron en guardia. Pronto se dieron cuenta que los ruidos eran canciones y luego reconocieron que se trataban de villancicos. No podían entender las letras, pero en muchos casos, las tonadas eran las mismas que la de los villancicos tradicionales ingleses.


Se desató una competencia entre ambas trincheras, de que bando era capaz de cantar más fuerte. Aparentemente fueron los alemanes quienes decidieron visitar la trinchera enemiga para desear una feliz navidad. Tras un momento de suspicacia, comenzaron los intercambios de saludos, deseos de prosperidad y regalos. Las tropas inglesas estaban bien provistas de cigarrillos, mientras que las alemanas tenían importantes cantidades de chocolate. Esa noche a ningún bando le faltó su ración de tabaco y chocolate.

Al día siguiente ambos ejércitos fueron recuperaron y enterraron a sus compañeros muertos en combate. Realizaron un servicio religioso en conjunto y cada bando le hizo llegar sus condolencias al otro. También hay indicios de que se jugaron amistosos de fútbol, en la tierra nadie. Donde unos días atrás nadie podía estar más de diez segundo sin ser acribillado por el enemigo. Una carta de un soldado que se ha recuperado, relata que Alemania ganó 3 a 2 el partido. Aunque es probable que en distintos lugares del frente se hayan dado otros partidos con diversos resultados. No hay en cambio noticias de si se jugaron partidos con equipos mixtos.

Los soldados ingleses relatan en cambio sobre un alemán que sorprendía por la fluidez con la que hablaba el inglés y el conocimiento que tenía de la cultura inglesa en general. En una conversación rebeló que había estado viviendo en Inglaterra hasta que estalló la guerra y que incluso su prometida era inglesa. No se sabe si sobrevivió la guerra ni si pudo reencontrarse con su novia.

Los lazos de amistad y camarería que se estaban forjando entre los soldados de ejércitos enemigos, puso en peligro la continuidad de la guerra. Los altos mandos de ambos países tuvieron que realizar importantes rotaciones de tropas y establecer una estricta disciplina para volver a la normalidad de la guerra. Y aunque para principios de 1915 la crueldad de la guerra se había vuelto a imponer, la tregua de navidad, fue el único caso de la historia moderna, en la que las tropas espontáneamente estuvieron a punto de terminar con un conflicto armado.

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