01 septiembre 2009

La luna es chilena

En 1954, Jenaro Gajardo Vera, un abogado chileno de 35 años registró la propiedad de la Luna ante el Conservador de Bienes Raíces de Talca (Chile), adueñándose de nuestro satélite. Gajardo, que había nacido en 1919 en Traiguén, se trasladó en 1951 a la localidad de Talca para trabajar como abogado. Era un hombre inquieto, de múltiples intereses y se dedicó a la creación de la Sociedad Telescópica Interplanetaria, una sociedad cuyo interés principal consistía en “formar un comité de recepción a los primeros visitantes extraterrestres…”.

Jenaro Gajardo, dueño de la Luna hasta 1998


En la ciudad había un club que reunía a lo más selecto de la sociedad local, el Club Talca pero una de las cláusulas para ingresar en él, además de contar con una profesión o posición social acorde, consistía en ser propietario de algún bien raíz. Camino de casa y ante la imagen de la Luna llena que ascendía por el horizonte, se le ocurrió un plan: reclamar la Luna como propia. El 25 de septiembre de 1954, sin vacilación, se presentó ante el notario de Talca, César Jiménez Fuenzalida y le solicitó dejar constancia de que se declaraba dueño de la Luna, para lo cual acreditaba que lo era desde antes de 1857 (fórmula usada en la época para sanear terrenos sin título de dominio) del satélite natural de la Tierra, describiendo sus medidas y límites.




El documento rezaba así:

Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475.00 kilómetros, denominada LUNA, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es soltero.

Jenaro Gajardo Vera
Carné 1.487.45-K Ñuñoa
Talca, 25 de Septiembre de 1954.


Los trámites le costaron 42.000 pesos de la época, una pequeña fortuna para tamaño disparate, pero una vez con las escrituras de su nueva propiedad fue aceptado por los miembros del Club







Talca
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La historia fue publicada en periódicos de medio mundo y la noticia llegó a oídos de la siempre atenta administración tributaria. Lo visitaron un par de inspectores para solicitar el pago del impuesto de propiedad correspondiente. Gajardo les dijo que no había ningún problema, pero que antes era necesario (según la normativa vigente) que fueran al lugar para realizar las medidas pertinentes y poder realizar una tasación adecuada. Por supuesto Hacienda no volvió a insistir sobre el asunto.










fuente
http://mizar.blogalia.com

1 comentario:

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