26 noviembre 2010

EL PELIGROSO ALUMINIO

En la vida diaria ingerimos varias sustancias que destruyen, enferman o intoxican nuestro cerebro. Para empezar la lista hoy hablaremos del aluminio (no porque sea el más peligroso, sino porque empieza por "a", de esa forma los veremos por orden alfabético). El más peligroso sin contar las drogas duras es el mercurio, del que hablaremos extensamente otro día.

La profesión de especulador tiene algunas ventajas frente a otras ocupaciones, una de las más importantes es que se puede ejercer aunque por enfermedad o accidente tengas que permanecer postrado en la cama, pero hay un pequeño detalle del que un operador no puede prescindir, y es que su cerebro sea capaz de pensar y razonar con claridad.

Que el 90% del cerebro deje de funcionar no tiene demasiada importancia, pues casi nadie usa más del 5%. El problema es que como la destrucción es aleatoria, la probabilidad de que sea destruida la pequeña parte que usamos es muy grande.

A principios de 1989, la revista científica "The Lancet" publicó las conclusiones de un estudio del gobierno Británico: el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer se había elevado en un 50 % en las áreas de la Gran Bretaña donde el agua para beber contenía niveles elevados de aluminio. Al final del artículo hay otros estudios con conclusiones similares.

Las características de esta enfermedad son: pérdida de la memoria, percepciones desorientadas, cambios de personalidad e imposibilidad para comunicarse o concentrarse. La salud de la persona va degenerando de forma progresiva. Como se puede imaginar, es una de las pocas enfermedades que pueden incapacitar a un operador.

El aluminio que parece ser el principal causante de esta enfermedad; está presente en el agua del grifo, en la tierra, en el aire y en pequeñas cantidades también en nuestros alimentos y, por supuesto, en el humo del tabaco. También hay estudios que culpan a los aceites vegetales hidrogenados o margarinas (grasas trans prohibidas en algunos países), pero como hace pocos años que se usan no se puede tener la absoluta seguridad. Ante la duda lo mejor es prescindir de este tipo de grasas que no aportan nutrientes saludables y de fácil asimilación.

Como es lógico, hay que desechar los utensilios de cocina hechos de aluminio y usar vidrio o acero inoxidable, eliminar también la costumbre de poner los alimentos en contacto con el papel de aluminio. El uso de medicamentos antiácidos es una de las causas más comunes de la intoxicación por este metal. Además, los medicamentos anti-inflamatorios contienen aluminio y varias preparaciones anti-diarreicas contienen sales de aluminio. Algunas vacunas contienen aluminio. Evitar las pastas de dientes que contengan aluminio, los desodorantes que contengan aluminio, las bebidas con pH ácido en latas de aluminio. Hay que leer la etiqueta de los productos que se compran, ya que el aluminio está en aditivos y alimentos. A veces se lo añaden a la sal de cocina como antiapelmazante.

Para intentar eliminar el aluminio o cualquier otro metal pesado del organismo son muy útiles las algas de agua dulce Chlorella, son capaces de arrastrar fuera del organismo estas sustancias que suelen ser acumulables y de difícil eliminació





fuente :Francisco Llinares Coloma
Autor del libro "Análisis técnico profesional."

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